La Perla

A lo largo de la historia, la perla ha sido una de las gemas más consideradas y codiciadas. Los antiguos egipcios las apreciaban tanto que pedían ser enterrados con ellas. Hasta el comienzo del siglo xx las perlas estaban solo al alcance de ricos y famosos. Hoy en día con la llegada del cultivo de perlas, se han convertido en complemento básico del joyero de cualquier mujer.

perlasEl nacimiento de una perla se produce en el interior de una ostra viva en las profundidades del mar. A diferencia de otras gemas, aparecen con lustre iridiscente y un brillo que no necesita tallado ni pulido. El nacimiento de la perla comienza cuando un elemento extraño, parásito o grano de arena, se aloja accidental o intencionadamente en el cuerpo suave de la ostra, el cual no puede ser expulsado. En ese momento la ostra comienza una acción protectora y defensiva, segregando una sustancia cristalina lisa y dura que rodea ese objeto irritante. Esta sustancia llamada nácar, continuara segregándose mientras el cuerpo extraño permanezca dentro del cuerpo de la ostra, formando capas concéntricas sedosas y cristalinas.

El nácar está compuesto por cristales microscópicos alineados perfectamente de modo que la luz pasa través del eje del uno, y es reflejada y refractada por otro para producir un arcoiris de luz y color.

Las perlas cultivadas y naturales se forman de manera idéntica, con la salvedad de que en las cultivadas, el objeto irritante es implantado quirúrgicamente por la mano del hombre, mientras que en las naturales esa intromisión se produce al azar, dejando que el proceso restante quede a cargo de la propia naturaleza.

Factores que influyen en el cultivo de la perla:

  • Por una parte, la calidad de la ostra: Inicialmente, el cultivo de perlas dependía totalmente de las ostras silvestres. Actualmente  el cultivo es más selectivo; los científicos japoneses aislaron razas de ostras que poseían cualidades superiores para la producción de perlas .Estas ostras criadas selectivamente producen perlas con lustre y calidades excepcionales.
  • Por otra, la correcta implantación del núcleo en la ostra perlífera, requiere una técnica de precisión, que sitúe la sustancia nacarada en el lugar más propicio para la segregación de material cristalino.
  • Y por último las condiciones del hábitat donde se colocaran nuevamente las ostras  y se producirá el crecimiento de la perla. Las zonas protegidas y ricas en nutrientes, con aguas tibias y tranquilas, con un grado de salinidad propicio, así como ricas en oxígeno y alejada de mareas y tifones, son campos de cultivo ideales para el desarrollo de este “milagroso” proceso. Solamente el 50% de las ostras nucleadas, sobreviven para producir perlas. De ellas solo el 20% son perlas comercializables; de ese porcentaje, solo el 5% ofrecen una calidad gema fina constituyendo uno de los muchos tesoros de la naturaleza marina.

Zonas de cultivo:

  • Japón y China:
    Proporcionan la perla Akoya de buena calidad y gran lustre y de tamaño medio entre 5 y 10mm.
  • Australia e Indonesia:
    También llamadas Perlas de los mares del sur, que se producen en ostras grandes tropicales en Australia y en esa zona del Pacífico. Son de tamaño grande de entre 10 y 20 mm, y de formas esféricas o barrocas.
  • Tahití:
    Las perlas cultivadas negras de los mares del sur se producen en una variedad de ostras perleras grandes que se encuentran principalmente en la Polinesia francesa. Su belleza, rareza, color y gran tamaño justifican su elevado precio.
  • Perla de Agua Dulce:
    Estas perlas, pueden encontrarse en bahías, ríos, lagos por todo el mundo. Se cultivan fácilmente en moluscos de agua dulce de China, Japón y Estados Unidos. La mayoría  son menos lustrosas que las cultivadas de agua salada, pero su bajo precio, sus formas y colores caprichosos las han hecho muy populares y atractivas.
  • Mabe de Japón  Australia e Indonesia:
    Se denominan Mabe a aquellas perlas cultivadas hemisféricas que crecen adheridas al interior de la concha de una ostra  en lugar de dentro del cuerpo de esta, por lo que es aspecto que presentan, es más parecido a un cabujón.

Factores que determinan el precio y calidad:

  • Lustre u oriente:
    Es la combinación del brillo superficial, más el brillo interno. Ello produce una luminosidad especial, así como al admirarla nuestro propio reflejo en la superficie.
  • Pureza:
    La pureza o limpieza de la misma se refiere a la ausencia de manchas abultamientos, llagas, surcos o hendiduras en la superficie de la perla.
  • Forma:
    La forma más habitual es la redonda. Pero eso no quiere decir que sean perfectamente esféricas. Sin embargo, son esas las más valoradas, buscadas y apreciadas. Las perlas barrocas, de formas asimétricas e irregulares son bastante atractivas y si son aperadas alcanzan precios realmente elevados.
  • Color:
    Las perlas cultivadas pueden presentarse en una variedad de colores que van del rosado al negro. No obstante, siendo el color un asunto de preferencia de quien las usa, generalmente se recomiendan las blancas rosadas o grises a las personas de pieles claras, mientras que las doradas o crema resaltan más en las pieles más oscuras.
  • Tamaño:
    Se determina en milímetros. Su medida va desde la tipo semilla de 1 mm. Hasta las mayores que alcanzan 20mm. Cuanto mayor sea la perla, y el resto de los factores más favorables, alcanzará valores mayores.

Para el cuidado y conservación de las perlas es muy importante tener en cuenta que los perfumes, lacas y otros productos químicos, pueden dañar el lustre de la perla. Después de usarlas es aconsejable el uso de un pañito húmedo para retirar los restos de productos que puedan afectar la superficie al estar guardadas. Lo ideal es tenerlas en bolsitas de plástico herméticas para evitar rayarlas  y que les afecten los agentes externos. Para su buena conservación, se recomienda revisar los enfilados, ensartados, o los pegamentos que puedan llevar las joyas de perlas.